Lo primero para reafirmar los aspectos físicos del género que una persona autopercibe, distinto al asignado en el nacimiento, es la realización de tratamientos de hormonización durante años. En mujeres trans se administran estrógenos y antiandrógenos: estos últimos son fármacos que bloquean o reducen los efectos fisiológicos de la testosterona y se administran por vía oral. En los varones trans se coloca testorena inyectable, aunque también existen geles.

































