Carlos Díaz tiene 69 años y vive en Reconquista. Con nostalgia recuerda su humilde infancia en la calle y como, en una murga, nació su amor por las comparsas. "Hoy puedo decir que es la mejor terapia. Cuando bailo todo se me olvida, mi energía sube y soy pura adrenalina", cuenta hoy mientras afronta un diagnóstico de cáncer y recibe acompañamiento y contención en la Asociación de Cuidados Paliativos de Santa Fe (Acupa). "Vuelo con Neli, mi mujer, a quien no cambio ni por las mejores bailarinas del mundo. Les enseñamos zumba a mis compañeros en Acupa y todos nos divertimos" comenta risueño.




































