-No, no significa eso. Al contrario, significa que tenemos que doblegar el esfuerzo, considerando esta sociedad que tenemos y cuestiones como, por ejemplo, el alcohol. Nosotros somos una sociedad que toma mucho alcohol y eso no es un problema de seguridad vial, sino de salud pública. Hay gente que consume drogas y encima hay algunos que manejan drogados. No hay herramientas desde la seguridad vial, no le podemos salir con una norma o poniéndole un cartelito o mandándole un mensaje por televisión. Entonces, la problemática hay que abordarla desde un montón de lados. Hasta desde lo cultural. ¿Por qué? Porque si tenés una gran aglomeración de gente los domingos en la Costanera, podés tentar a la gente, con propuestas culturales, a que se vaya a otro lado como el Parque Garay o el Parque del Sur, y descomprimís el otro. Entonces, la problemática de la movilidad tiene muchas aristas que hay que atacarlas desde un montón de lados. El problema es que lo estamos atacando desde un solo lado: la seguridad vial, y no alcanza.