Es una siesta acogedora en Gorostiaga y el ingreso a la Circunvalación, frente al Hipódromo. "Pero mamá, me voy a aburrir acá: ¡No hay juguetes!" recrimina una niña. No hay juguetes: hay plantines de especies aromáticas que reverdecen con la generosidad del abono; un puente bajo el cual pasa un canal; más allá, el espejo de agua del Reservorio 4, con sus gaviotines y sus garzas, y un extenso totoral. Al terminar la visita guiada, la niña estará preguntando qué aves son ésas que se zambullen en el agua, y de dónde viene el cardo tártaro: no se aburrió.

































