"Esperame un cachito que tengo más cosas". Marcelo Prigioni, santafesino, chofer de colectivos de alma y corazón, empieza a traer bolsas y bolsas llenas con objetos de un valor histórico incalculable. No para de hablar, y en sus palabras suenan expresiones de otras épocas: los rollos de boletos que se usaban de tal o cual año, la numeración de los coches, las tapas de los Mercedes Benz que se usaban en los volantes de los coches urbanos como bocinas.



































