Se terminaba la sesión del Concejo de este viernes. Ya no quedaba nada en el escueto tintero del temario legislativo; no se habló de la cuestión hídrica de la ciudad ni de ningún otro tema espinoso. Pero ocurrió algo: al final, en el momento de las manifestaciones, pidió la palabra el concejal Guillermo Jerez, de Barrio 88; se excusó respetuosamente de lo que estaba por decir, y luego habló.

































