Exactamente 133 años atrás, en 1891, hubo una Santa Fe que ya no existe. Por aquel entonces las gentes se movía a caballo o en carretas; las calles, con suerte, estaban adoquinadas; remontar barriletes estaba prohibido; las Casas de Tolerancia (burdeles) estaban severamente reguladas, y los pobres debían estar registrados en la Municipalidad para poder mendigar.































