Londres es famosa por ser la capital de la niebla. "Pienso que la neblina es acaso el aliento de Dios soplando al alba, empañando el paisaje", escribió una poetisa alguna vez. Bueno pues, casi nada tienen culturalmente en común la capital de Inglaterra con la ciudad de Santa Fe, excepto estos bancos de una nebulosa gris que no dejan ver, y que obligan a abrigarse a más no poder.


































