El Salado en abril de 2003 mostró su peor rostro. Golpeaba ferozmente a las localidades que se asientan en sus márgenes. "Crecida histórica", se decía y lo reconocían los entendidos y los lugareños, los que están en contacto con el agua de manera permanente. La política no tuvo los mismos reflejos y eso se vivió en carne propia: una defensa que no estaba completa y un puente que ofició de dique para que ingrese una masa que cubrió un tercio de la ciudad.



































