Son las diez de la mañana. Desde la sala de control de la Unidad Correccional N°4, el personal penitenciario vigila todo lo que acontece en el patio. En una esquina, un monitor divido en dieciséis pantallas muestra todo en tiempo real. Una de esas escenas llama la atención. Es una ronda de mates entre internas y alguien que viene de afuera, a verlas y a charlar con ellas.































