La Municipalidad llevó adelante este martes por la mañana un operativo de control en una despensa ubicada en barrio San Lorenzo, donde se detectaron condiciones higiénico-sanitarias inadecuadas para la comercialización de alimentos.
El procedimiento se realizó tras una denuncia al Sistema de Atención Ciudadana. Inspectores municipales constataron serias deficiencias higiénico-sanitarias y retiraron mercadería que representaba un riesgo para la salud pública.

La Municipalidad llevó adelante este martes por la mañana un operativo de control en una despensa ubicada en barrio San Lorenzo, donde se detectaron condiciones higiénico-sanitarias inadecuadas para la comercialización de alimentos.
Como resultado de la inspección, se dispuso la clausura preventiva del local y el decomiso de 640 kilogramos de mercadería que no se encontraba apta para el consumo humano.
El procedimiento se originó a partir de una denuncia ingresada al Sistema de Atención Ciudadana, a través del cual vecinos alertaron sobre la situación del comercio.
A partir de ese aviso, agentes municipales pertenecientes a las direcciones de Control y de Seguridad Alimentaria se hicieron presentes en el lugar para verificar el estado de las instalaciones y las condiciones de conservación y elaboración de los productos ofrecidos.
Durante la inspección, los agentes constataron una serie de irregularidades vinculadas a la higiene del espacio, la manipulación de alimentos y las condiciones de almacenamiento. Según informaron fuentes municipales, el comercio funcionaba en un entorno que no cumplía con las normativas básicas exigidas para la venta de productos alimenticios.
Entre las principales observaciones se detectaron alimentos almacenados sin las condiciones de refrigeración adecuadas, productos vencidos y mercadería sin rotulación correspondiente, lo que impedía verificar su procedencia y fecha de elaboración. Estas situaciones, señalaron desde el área de Seguridad Alimentaria, representan un riesgo concreto para la salud de los consumidores.
Ante la gravedad de lo constatado, las autoridades dispusieron la clausura preventiva del establecimiento hasta tanto se regularice su situación y se garanticen las condiciones mínimas exigidas por la normativa vigente. La medida busca evitar la continuidad de la actividad comercial en un contexto que podría afectar la salud pública.
Además, se procedió al decomiso de 640 kilogramos de mercadería considerada no apta para el consumo humano. Los alimentos incautados fueron retirados del lugar y trasladados al relleno sanitario, donde se realizó su destrucción conforme a los protocolos establecidos para este tipo de procedimientos.
Desde el municipio destacaron la importancia de la participación ciudadana para detectar este tipo de situaciones. La intervención fue posible gracias a una denuncia realizada por vecinos a través del Sistema de Atención Ciudadana, herramienta que permite canalizar reclamos vinculados a distintos servicios y problemáticas urbanas.
En este sentido, remarcaron que la colaboración de la comunidad resulta fundamental para fortalecer los controles y prevenir situaciones que puedan poner en riesgo la salud colectiva. Las autoridades recordaron que cualquier persona puede realizar denuncias de manera sencilla cuando advierta irregularidades en comercios, especialmente en aquellos que manipulan o venden alimentos.
El objetivo de estos operativos, indicaron, no es solamente sancionar, sino también garantizar que los establecimientos cumplan con las normas vigentes y ofrezcan productos seguros para el consumo. En muchos casos, tras una clausura preventiva, los comerciantes pueden regularizar su situación, realizar las adecuaciones necesarias y solicitar una nueva inspección para reanudar la actividad.
Desde las áreas de Control y Seguridad Alimentaria explicaron que los operativos se desarrollan de manera habitual en distintos barrios, tanto de oficio como a partir de denuncias particulares.
Las inspecciones incluyen la verificación de condiciones edilicias, higiene general, cadena de frío, fechas de vencimiento, rotulación, habilitación comercial y libreta sanitaria del personal, entre otros requisitos.
El cumplimiento de estas normas es clave para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos, que pueden generar cuadros leves, pero también complicaciones graves en niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
En este caso puntual, el volumen de mercadería decomisada —640 kilos— da cuenta de la magnitud de las irregularidades detectadas. La rápida intervención permitió retirar del circuito comercial productos que podrían haber sido consumidos por vecinos del barrio y de zonas aledañas.
Finalmente, desde la gestión local reafirmaron su compromiso con el control del espacio público y la protección de la salud de los vecinos y vecinas de la ciudad. Asimismo, insistieron en la necesidad de que los comercios cumplan con las normativas vigentes y mantengan estándares adecuados de higiene y seguridad alimentaria.
La Municipalidad recordó que ante cualquier situación irregular vinculada a la venta de alimentos, los ciudadanos pueden comunicarse con el Sistema de Atención Ciudadana para realizar la denuncia correspondiente. De esta manera, se fortalece el trabajo conjunto entre el Estado y la comunidad para garantizar condiciones seguras en los espacios de consumo y proteger la salud pública.




