En la audiencia pública sobre nocturnidad, expusieron varios vecinos sobre las alteraciones que significaban en su vida cotidiana no poder dormir por la música fuerte o los ruidos propios de la concentración de personas, provenientes de determinados locales nocturnos. Algunos de ellos, inclusive, estuvieron al borde de las lágrimas cuando hablaban, dejando entrever una frustración importante ante la extensión del problema en el tiempo.



































