En “20.000 leguas de viaje submarino”, su libro publicado entre 1869 y 1870, Julio Verne imaginó al Nautilus, el famoso submarino comandado por el capitán Nemo. Si hubiera estado en Santa Fe el 13 de febrero de 1929, el escritor francés precursor de la ciencia ficción se hubiera interesado sin lugar a dudas por un hecho que sorprendió a los ciudadanos que paseaban durante aquella tarde estival. Es que, ante decenas de ojos maravillados, un vehículo nunca visto (un cronista lo describió como un “monstruo”) empezó a recorrer las calles.



































