No es novedad que el servicio de colectivos de la ciudad está en decadencia. Perdió un 55% de los pasajeros que trasladaba antes de la pandemia, recorre un 35% menos de los kilómetros que hacía en 2019, la flota es un 21% más chica, realiza 500 viajes menos por día y las empresas recaudan un 20% menos. Todos los indicadores están en baja y los usuarios lo sienten cuando pierden tiempo esperando en las paradas.

































