Frente al Puerto de la ciudad de Santa Fe, entre vías de comunicación que conducen al antiguo frente portuario y a barrios que crecieron al ritmo del río, la Plaza Colón guarda misteriosas capas de historia que muchos vecinos recorren a diario sin advertirlo. Allí, en el tradicional Palomar, durante décadas el sonido del agua de una fuente acompañó juegos infantiles, encuentros y paseos familiares. Los retratos fotográficos tomados en ese paseo permanecen vivos en la memoria de la ciudad, celosamente guardados en los cajones de los abuelos. Hoy, esa misma fuente es el centro de un debate que mezcla patrimonio, memoria y la pregunta inevitable sobre cómo debe renovarse un espacio público histórico.


































