Cuando uno transita por la ciudad de Santa Fe suele encontrarse con vendedores ambulantes que ofrecen todo lo que uno se puede imaginar -cubanitos, flores, frutas, verduras, lentes, indumentaria y más-. La realidad en esta situación es que la actividad informal crece como respuesta a las necesidades de muchas familias en el marco de una economía nacional que golpea la realidad de sus habitantes.




































