A lo largo del tramo de la Circunvalación Oeste comprendido entre el “rulo” de Cilsa y la planta de tratamiento de residuos de Santa Fe, la imagen es tan habitual como preocupante: bolsas de basura desgarradas por el viento, restos de materiales de construcción, plásticos, cartones y residuos orgánicos se acumulan en las banquinas e incluso en algunos tramos invaden parte de la calzada. La escena un problema ambiental que arrastra décadas sin una solución efectiva.

































