El emprendimiento fue surgiendo de a poco, como suele pasar: un curso de oficios, tres pelotas de fútbol que "quedaron lindas" y las ganas de salir del desempleo. Así empezó en octubre pasado, la mini fábrica de confección y arreglo de pelotas "El Brigadier", que cada día se monta en la vereda de la casa de uno de los socios, al norte de la ciudad de Santa Fe.





































