-Todo el sistema de bombeo funcionó a pleno, tanto en la zona oeste como en los sectores vinculados a la costa. Nosotros siempre explicamos que estos eventos tienen un antes, un durante y un después. Hay un trabajo previo muy fuerte que tiene que ver con la limpieza, la desobstrucción y el mantenimiento de los desagües, que en la ciudad son más de 400 kilómetros, además de los canales que requieren mantenimiento permanente. Cuando tenemos alerta meteorológica se intensifican esas tareas y se organizan las cuadrillas para estar presentes en los puntos más críticos o en los sectores más bajos, donde el drenaje natural es más lento y dependemos del bombeo. Santa Fe tiene la particularidad de que el agua que cae por lluvia tiene que ser expulsada hacia la cuenca del Salado o hacia la Setúbal, muchas veces de manera mecánica, y por eso es fundamental que todo el sistema esté operativo.