En una casa precaria de Recreo Sur, donde las paredes todavía muestran las marcas del abandono y las obras avanzan apenas hasta un 40%, ocho personas intentan reconstruir una vida que durante años estuvo rota. Allí conviven seis hombres rescatados de la calle, un colaborador y el propio Pablo Ordano, director de la Fundación Gabriel Carrón, una organización santafesina que trabaja con personas con padecimientos psiquiátricos severos y que hoy atraviesa una situación económica crítica.

































