“Durante los días de altas temperaturas los procesos de descomposición se aceleran y consumen el oxígeno principalmente en el fondo del río, donde se acumula la materia orgánica, creando una capa profunda de agua sin oxígeno. Normalmente y sobre todo en el río, la oxigenación del agua se mantiene en la parte superficial porque el agua corre y está en contacto con el aire y además porque las algas aportan oxígeno por la fotosíntesis. Cuando se dan días con vientos muy fuertes, la capa profunda y la superficial se mezclan y hacen que todo el cuerpo de agua quede con poco oxígeno”, explicó el investigador.