Mientras los vecinos caminan desde sus casas hacia la parada más cercana, lo único que quieren es que el colectivo llegue rápido. Pero para que esto suceda, entran en juego varios factores que desde hace unos cuantos años están desequilibrados y ponen en jaque este servicio público indispensable. Y también para la sustentabilidad ambiental y una movilidad más ordenada: en un coche pueden viajar 60 personas, pero si cada uno de ellos se trasladara en un auto, ocuparían una cuadra entera de una avenida de cuatro carriles.
































