En la obra del artista jujeño Ariel Cortéz, el fuego es una arquitectura sagrada, una gramática ancestral. Su reciente paso por Santa Fe, con acciones colectivas, un mural, fogones y la muestra "Fuegos" junto a la ceramista Juliana Frías en Balhaus (Balcarce 1856), tuvo la intensidad de un rito.


































