Así tenemos que, la fruta ubicada en el centro, es el elemento de máxima atracción visual y de mayor poder simbólico. Le sigue el conjunto de frutos sobre la "mesa", que definen el primer plano, en notable composición triangular. Este abundante agrupamiento de frutas, ocupa la mayor parte del espacio pictórico impregnando de colores cálidos la obra. Luego y en tercer orden de importancia perceptual, tenemos el "árbol" del que solo vemos un robusto tronco - fundamental en la concepción simbólica de la obra - que "sostiene" visualmente la configuración del primer plano. Por último, tenemos el "jardín", que se materializa como telón de fondo (fragmentos de cielo y plantas). Es un plano resuelto con colores fríos celebrando por contraste (cálido-frío), el motivo principal que son los frutos. Pero también decimos jardín, al aura o atmósfera creada por la artista que se percibe sensible e inteligiblemente al recomponer la totalidad de la obra en una única mirada.