Julio Barragán, nacido en 1928, exploró a lo largo de su extensa vida diversas corrientes artísticas. Así, su obra abarca un abanico muy heterogéneo que va desde la incorporación de elementos del realismo mágico hasta el fauvismo (movimiento que exalta el color, sobre la premisa que la creación sobre todo de lo instintivo) pasando por el neocubismo y el expresionismo, pero siempre destacando la presencia de lo real en su trabajo.



































