La poetisa estadounidense Emily Dickinson describió al otoño como “el suspiro de la naturaleza mientras se prepara para el invierno, dejando atrás el pasado y abrazando el cambio”. Pablo Neruda, su par chileno, utilizó esta estación del año para hablar del desamor: “hoy una mano de congoja, llena de otoño el horizonte. Y hasta de mi alma caen hojas”. María Elena Walsh, con su dominio de las metáforas accesibles para todas las edades, lo convirtió en un señor que “con sus tijeritas amarillas pasó por el jardín: le cortó las patillas y los bigotes al jazmín”. Y el uruguayo Mario Benedetti lo transformó en un pedido urgente: “aprovechemos el otoño antes de que el invierno nos escombre. Entremos a codazos en la franja del sol y admiremos a los pájaros que emigran”.



































