Además contó que ese libro estaba en una de las pilas de unos canastos que estaban en el suelo de la librería y lo eligió casi por casualidad: "El libro de Harry Potter estaba entre las pilas, tal vez incluso por accidente, ya que todos los demás eran de Agatha Christie, Dorothy Sayers, Ngaio Marsh, hasta donde recuerdo. Lo compré como complemento junto con un par de títulos más: 40 peniques por los tres. A decir verdad, creo que ni siquiera lo miré adecuadamente", agregó la mujer, cuya identidad no fue revelada. "Encontrar el libro hace treinta años fue un gran golpe de suerte en el momento oportuno por el cual siempre estaré agradecida", destacó.