Las altas temperaturas -junto a una elevada sensación térmica- producen el derretimiento de las colmenas. “El calor derrite la cera de las colmenas y derrama la miel. Este suceso mata a las abejas y a las crías”, advirtió uno de los integrantes del Departamento Técnico de la Cooperativa Apícola Cosar, Alberto Cainelli.
































