La Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP) no existía en el territorio nacional y por eso Argentina contaba con el status de "país libre", situación sanitaria que facilitaba el ingreso de mercadería nacional a mercados externos. Hasta que en febrero de este año ingresó, a través de aves migratorias, por el norte argentino, situación que motivó la declaración por parte de Senasa de un alerta. Pocas semanas después, el virus se halló en una granja comercial y -como establece el protocolo de la OMSA- las autoridades locales comunicaron la pérdida del status sanitario. A partir de entonces, se produjo un derrumbe del 28% en volumen de las ventas al exterior y un 35% en valor, según la estimación del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) a principios de julio