Entre los aspectos más relevantes del acuerdo UE–Mercosur se destaca el compromiso de eliminar, a partir del tercer año de vigencia, los derechos de exportación para la mayoría de los productos agroindustriales enviados a la Unión Europea.
El Acuerdo establece una rebaja generalizada de retenciones, excepto para la cadena soja, a la cual aplica un tope del 14%. De generalizarse, se estima un ingreso adicional de divisas por exportaciones agroindustriales de US$ 10.529 M en 10 años.

Entre los aspectos más relevantes del acuerdo UE–Mercosur se destaca el compromiso de eliminar, a partir del tercer año de vigencia, los derechos de exportación para la mayoría de los productos agroindustriales enviados a la Unión Europea.
La única cadena exceptuada es la sojera, que mantiene un esquema de retenciones con un tope decreciente: 18% desde el quinto año de vigencia y una reducción gradual hasta alcanzar el 14% al décimo año.
Si bien el acuerdo aún debe ser ratificado por los parlamentos de ambos bloques, distintos estudios ya modelizan su impacto potencial.
Uno de ellos proyecta un escenario en el que la reducción de retenciones se extiende a todas las exportaciones, independientemente del destino, y lo compara con una situación base en la que los derechos se mantienen en los niveles actuales.
Los resultados muestran un efecto positivo sostenido sobre la producción agropecuaria.
De aplicarse el esquema previsto en el acuerdo, la superficie sembrada con los seis principales cultivos —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo— alcanzaría 41,46 millones de hectáreas en la campaña 2034/35, superando en más de un millón de hectáreas al escenario sin cambios tributarios.
Este aumento de área se traduce en un mayor volumen productivo. Hacia 2035, la producción total de esos cultivos podría llegar a 184,2 millones de toneladas, unas 10 millones más que en el escenario base.
El maíz y la soja concentran la mayor parte de este crecimiento, seguidos por trigo y girasol, consolidando el rol del agro como motor de generación de excedentes exportables.
El impacto también se refleja en el comercio exterior. Bajo el escenario del acuerdo, las exportaciones totales de los principales complejos agrícolas alcanzarían 125,8 millones de toneladas en 2034/35, superando en 7,5 millones al escenario base. En términos de valor, las ventas externas agroindustriales ascenderían a casi 40.000 millones de dólares ese año.
A lo largo de la próxima década, el acuerdo permitiría un ingreso adicional de divisas superior a los 10.500 millones de dólares. Incluso con la excepción parcial del complejo sojero, la menor carga tributaria favorecería un mayor procesamiento interno: el crushing de soja crecería en más de 4 millones de toneladas acumuladas, fortaleciendo la industria y el empleo asociado.
Como conclusión, el acuerdo UE–Mercosur aparece como una oportunidad concreta para revertir años de estancamiento productivo.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que el verdadero salto estructural para el agro argentino llegaría con la eliminación total de los derechos de exportación, combinada con mejoras logísticas. Más producción, más exportaciones y más divisas siguen siendo las claves para un crecimiento sostenido.




