El informe detalla que durante la primera quincena de abril se registraron precipitaciones de carácter excepcional en todo el departamento Vera, con picos de hasta 230 milímetros en menos de 48 horas en localidades como Fortín Olmos y Santa Lucía.
Tras las intensas lluvias de los últimos días, la Sociedad Rural de Vera difundió un informe técnico que describe un escenario de alta gravedad en el departamento. Con precipitaciones que superaron ampliamente los promedios históricos, suelos saturados y caminos intransitables, la entidad solicitó la urgente declaración de emergencia hídrica y agropecuaria para mitigar el impacto sobre la producción y la población rural.

El informe detalla que durante la primera quincena de abril se registraron precipitaciones de carácter excepcional en todo el departamento Vera, con picos de hasta 230 milímetros en menos de 48 horas en localidades como Fortín Olmos y Santa Lucía.
En algunos sectores, los acumulados superaron los 300 milímetros en pocos días, valores que exceden ampliamente los promedios históricos mensuales.
Desde el punto de vista hidrológico, la situación es crítica: los suelos se encuentran completamente saturados, sin capacidad de absorción, lo que genera escurrimientos superficiales generalizados. A esto se suma la activación de bajos naturales, cañadas y esteros, junto con desbordes en zonas deprimidas y una marcada lentitud en el drenaje debido a la escasa pendiente del terreno.
El resultado es un escenario con alta probabilidad de anegamientos prolongados y formación de lagunas temporarias en áreas productivas, lo que compromete tanto la actividad económica como la vida cotidiana en el ámbito rural.
Uno de los puntos más críticos señalados por la Sociedad Rural de Vera es el estado de la red vial rural. Compuesta mayoritariamente por caminos de tierra y trazas sin estabilización, la infraestructura presenta una intransitabilidad generalizada.
Esto ha provocado cortes en accesos a establecimientos ganaderos, aislamiento de parajes rurales y la imposibilidad de circular para transporte de hacienda, alimentos e insumos. La situación impacta de lleno en la cadena productiva, especialmente en un departamento con fuerte perfil ganadero, que cuenta con unas 700 mil cabezas bovinas.
Entre los efectos directos se destacan la pérdida de condición corporal del rodeo, dificultades en la alimentación, problemas sanitarios y restricciones en el manejo del ganado. A esto se suman complicaciones logísticas, interrupciones en campañas sanitarias y un aumento significativo de los costos operativos.
El panorama se agrava con fallas en el suministro eléctrico rural, que en algunos casos registró cortes de más de 16 horas, afectando instalaciones productivas, conservación de insumos y condiciones básicas de habitabilidad.
Ante este escenario, el presidente de la entidad, Carlos Chamorro, informó que se solicitó la intervención de Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE) para gestionar formalmente la declaración de Emergencia y/o Desastre Hídrico y Agropecuario.
El planteo se fundamenta en la magnitud del evento climático, su extensión territorial, el colapso de la infraestructura vial y el impacto directo sobre la producción. Además, advierten sobre riesgos sociales derivados del aislamiento rural, la interrupción del ciclo educativo y las dificultades en el acceso a servicios básicos.
El pedido se enmarca en lo establecido por la Ley Nacional N° 26.509, que contempla mecanismos de asistencia para productores afectados por eventos extraordinarios.
Entre las medidas solicitadas se incluyen apoyo financiero e impositivo, líneas de crédito, recursos para la recuperación de caminos rurales y acciones para garantizar la estabilidad del servicio eléctrico.
Mientras tanto, desde la entidad rural aguardan una respuesta urgente por parte de las autoridades, en un contexto que —según advierten— supera la capacidad de respuesta local y pone en riesgo no solo la producción, sino también la estabilidad social del departamento.




