El año pasado en esta misma fecha, el 10% del cultivo ya mostraba signos de deterioro producto del frío intenso y la falta de humedad, y el resto se clasificaba como bueno. Este año, gracias a las lluvias registradas en julio, el 40% del trigo se encuentra en estado excelente, el 55% en muy bueno y apenas un 5% en bueno.




































