Adriano Leite Ribeiro, apodado como “El Emperador” estaba destinado a convertirse en uno de los mejores delanteros en la historia del fútbol. Su potencia y su calidad lo llevaron a la comparación con Ronaldo Nazário. Incluso se había convertido en una pesadilla para la Selección argentina al anotarle un gol en la final de la Copa América 2004 en el último minuto de la final que llevó el partido a los penales, donde se impuso Brasil.


































