Faltaron Messi y Di María (despedido como un grande), que es como decir que la orquesta no tenía a sus dos principales músicos. Sin embargo, sonó afinada, con acordes lujosos y terminó en milonga, haciendo que la gente se canse de aplaudir, de saltar y de gritar. Este equipo está allá arriba, en ganador, juega con una confianza casi desmesurada y es capaz de protagonizar un segundo tiempo brillante, arrollador y con un nivel futbolístico notable. Aún sin contar con sus dos jugadores más desequilibrantes, Argentina se floreó y jugó como un gran campeón, pasando por encima a una selección de Chile desbordada y sometida durante los 90 minutos.



































