“Houston, estamos en problemas…”, nunca mejor aplicada la frase que se hizo histórica en aquél frustrado viaje del Apolo 13. Sinceramente, lo de este partido fue un “problemón”. Porque Argentina jugó mal, porque tampoco hubo reacción desde el banco, porque Ecuador nos superó futbolísticamente y hasta por entereza física. Pero esta vez, el extraterrestre no fue el “10”, que jugó un partido sin brillo, al extremo de haber estado más para salir que para quedarse en la cancha. Para colmo, ni siquiera pudo ayudar en la definición por penales, porque pateó el primero, la picó y lo erró. Esta vez, el “marciano” fue el Dibu Martínez. Un verdadero monstruo, que atajó dos penales, se convirtió en figura excluyente y decisiva para una victoria que dejó la alegría momentánea, pero seguramente muchísima reflexión para el futuro. Otro partido así, los campeones del mundo no pueden ni deben permitirse.


































