Si Valdano dijo en España que existía el "miedo escénico", en el clásico de Santa Fe existe "otro miedo". Porque el miedo a perder le gana por goleada a las ganas de ganar. Por eso de los últimos diez, ocho fueron empates. Está claro lo que marcan los usos y costumbres: siempre le cae mejor al que va de visita. Mucho más desde que lo jugamos al derby sólo con hinchas locales. Esta vez, la "conveniencia" para el Tate radica mucho más en cómo llegaba a este clásico que en la condición de visitante en sí. Repasemos:


































