Carlos Alberto Reutemann llegó al Gran Premio de Alemania con algo más que talento: con un plan. Sabía que para ganar en el Nordschleife no alcanzaba con acelerar. Había que pensar, cuidar el auto, aprender cada curva. Y eso hizo. Recorrió el trazado con un expiloto local, escuchó consejos, entendió secretos. El domingo, cuando todo se alineó, ejecutó su obra maestra.


































