El automovilismo de elite no da respiro ni permite quedarse anclado en los lamentos. Tras un fin de semana complejo en Zandvoort —marcado por sanciones rigurosas y la desventaja de haber corrido con la versión previa del monoplaza—, Franco Colapinto afronta jornadas verdaderamente bisagra. En el paddock y en los principales medios europeos el pulso es claro: la definición de su futuro para 2027 está a punto de ver la luz, mientras Enstone alista el salto técnico que el argentino necesita para volver a pelear arriba.
































