Soberbio. Espectacular. Notable. Cualquier adjetivo calificativo sirve. Argentina sometió a Brasil. Fue un primer tiempo brillante. El 3 a 1 con el que se fueron al vestuario marcó también la diferencia adecuada para lo que pasó en esos 45 minutos de un fútbol de altísimo nivel. Fue un verdadero paseo. Y lo que llama la atención y aumenta la importancia del enorme partido que jugó la selección, es que lo hizo en un clásico y ante un rival de gran jerarquía, al que minimizó, “bailó” y superó en todos los aspectos.


































