—Desde chico tuve una pasión por los caballos, empecé teniendo un caballo de andar y lo tenía un amigo de mi papá en su stud ya que tenía cuadreros y lo usaban de marchero, tenía 11 años, soy el único de toda mi familia que le gustan los caballos y desde ahí me empezaron a seguir, mi padre y mi padrino, aprendí primero a montar los cuadreros, a los 16 años tuve la suerte de empezar solo a cuidar un caballo, eso sí, me mandaban al colegio por la mañana, cuidaba y trabajaba, lo que hoy doy gracias a Dios a mis padres por enseñarme y ser lo que hoy soy. A los 18 años, se me presentó la oportunidad de ir a Buenos Aires gracias a un amigo de la infancia que trabaja allá, mis padres no querían que me vaya, así que me escapé y me fui solo sin conocer nada y comencé a trabajar con el cuidador Jorge Mayansky Neer, estuve cuatro años con él, después un año con Guillermo Frenkel Santillán y cinco años con mi cuidador favorito Eduardo Carlos Tadei. Luego volví a Santa Fe y trabajé con mi amigo y hermano de la vida, el que siempre estuvo en las buenas y malas, Luis Abelardo Gaitán, gané carreras y clásicos de grupo con todos los cuidadores pero solo me faltaba un gran premio de G1 y se me dio con Humor Ácido en el Ciudad de Buenos Aires en Palermo.