Hernán Crespo había dirigido en 57 partidos a San Pablo durante su primera etapa en el populoso club brasileño. Se fue bien, al punto tal que un día le tocó volver. Y en estos dos meses al mando, Crespo apenas perdió un partido: fue por la Copa de Brasil, ante Atlético Paranaense y en definición por penales. El fantasma de aquella serie merodeó el Morumbí este martes, cuando por la misma vía lograron dejar en el camino a Atlético Nacional de Medellín y clasificar a San Pablo para los cuartos de final de la Libertadores. Y fue clave en la serie la actuación de Rafael, el muy buen arquero del San Pablo, que tiene como entrenador a un hombre de extrema confianza de Crespo: el santafesino Gustavo Nepote, quien otra vez aparece vinculado a los éxitos deportivos, ya con varios títulos conseguidos, la mayoría de ellos con Crespo desde aquella experiencia con Defensa y Justicia en la Sudamericana.

































