Tiene un trabajo que es de tiempo completo, que le exige contar con mucha información y tener un buen ojo clínico para darse cuenta de quién es muy bueno y quién es distinto. Viaja dos veces por año a Inglaterra para contactarse con sus “patrones” del Chelsea, pero en Sudamérica no para. Estuvo viendo el sub 20 y el sub 17. Y hace poco tiempo lo convocaron para ir a ver un torneo juvenil europeo en Finlandia, para comparar el nivel de los chicos europeos con los que él ve en Sudamérica. Observa 7 u 8 partidos por semana y hace informes de los jugadores interesantes, tratando de controlar el mercado argentino y también el sudamericano, haciendo lo mismo que hacen otros coaching de los grandes clubes europeos.


































