"En aquel equipo había una gran comunión entre todos nosotros. Éramos felices dentro de la cancha, porque no hacíamos fútbol, sino que jugábamos a la pelota, que parece lo mismo y es distinto. La consagración en el Metropolitano '73 fue lo más lindo que nos pudo haber pasado a los que éramos del club desde las Divisiones Inferiores, porque Huracán siempre es sinónimo de pelearla y de tener que luchar. El título cambió el panorama. Ese logro es cada vez más reconocido, porque cada vez que se habla de la historia del fútbol argentino, ese equipo está reconocido como uno de los mejores".


































