“Siete días estuvo parado, ¿qué inactividad? Tuvo el mismo nivel que el resto del equipo…”. Esto fue lo que dijo Scaloni el jueves en Houston. Y De Paul, más emotivo, más pasional, contó que “dejame decir, porque él nunca lo va a decir, que para nosotros es súper importante el esfuerzo que hizo. Vi hasta qué hora se quedó trabajando, vi lo que sufrió, sobre todo para hacerlo por nosotros. El es como un hermano mayor para nosotros...”. Es natural que lo defiendan, que lo protejan. Todos lo hacemos, desde el lugar que nos ocupa, ya sea como hinchas, compañeros, entrenador, periodistas o simplemente argentinos. La realidad es que esta floja actuación del equipo y el riesgo extremo que corrió de quedar eliminado, debe ser un alerta con rápido análisis y resolución. Ya el martes, nomás, debería volver a verse la pasta de ese grupo campeón del mundo, que no pierde su esencia y ese hambre de gloria que es lo único que lo llevará al éxito perseguido.


































