l título que alcanzó el equipo de César Luis Menotti provocó una duda profunda y colectiva que sigue sin resolverse. Hay, primero, una certeza: “La dictadura procuró que el Mundial contribuyera al afianzamiento de su propia causa”, dicen Ariel Scher y Héctor Palomino en su libro “Fútbol, pasión de multitudes y de elites”. Hay, después y como ellos mismos plantean en su obra, una duda central: “Difícil es precisar la magnitud de esa contribución”. En esa dificultad, la de establecer si el éxito del seleccionado le permitió A la Junta profundizar la noche en la que había hundido al país, habitan múltiples heridas.
































