A pocos meses de haber asumido la presidencia, Ignacio Boero sacudió la estantería institucional de Newell’s Old Boys.
El presidente de la institución rosarina brindó un diagnóstico devastador sobre las finanzas del club: estimó un pasivo de hasta 35 millones de dólares y responsabilizó directamente a la gestión anterior. Entre la búsqueda de préstamos y la necesidad de vender jugadores, el club del Parque Independencia enfrenta su crisis más profunda en años.

A pocos meses de haber asumido la presidencia, Ignacio Boero sacudió la estantería institucional de Newell’s Old Boys.
En un crudo análisis sobre el estado de las arcas leprosas, el dirigente aseguró que el club se encuentra financieramente "fundido" y que el fantasma de la quiebra es una amenaza real si no se toman medidas drásticas en el corto plazo.
Según las estimaciones de la actual comisión directiva, el pasivo de la institución oscila hoy entre los 30 y 35 millones de dólares.
Boero no dudó en señalar a la administración precedente como la responsable directa del actual escenario: “En cuatro años se triplicó la deuda”, disparó el mandatario en declaraciones radiales, marcando una brecha política y económica profunda con la gestión de Ignacio Astore.
Ante este panorama de asfixia financiera, Boero —quien se impuso en las elecciones de diciembre de 2025— remarcó que la prioridad absoluta es generar liquidez.
Para ello, la dirigencia ya analiza diversas vías de financiamiento, incluyendo la toma de préstamos externos para estabilizar el día a día del club.
Sin embargo, la mayor fuente de oxígeno podría provenir del mercado de pases.
“Si surge alguna oferta por algún jugador y estamos en condiciones de reemplazarlo, lo vamos a vender. Siempre que sea un beneficio real para la institución, lo vamos a hacer”, explicó el presidente, dejando en claro que nadie es intransferible ante la necesidad de equilibrar las cuentas.
El mandatario no esquivó la responsabilidad por el presente futbolístico y reconoció errores en el armado inicial del equipo para esta temporada.
En particular, admitió que la apuesta por la dupla técnica conformada por Favio Orsi y Sergio Gómez no dio los resultados esperados: el binomio dejó el cargo tras apenas seis partidos, en los que cosecharon cuatro derrotas y dos empates.
Para enderezar el rumbo en medio de esta tormenta, la dirigencia confió las riendas del primer equipo a un viejo conocido de la casa: Frank Darío Kudelka.
Boero destacó que la llegada del actual entrenador responde a la necesidad de contar con alguien que conozca los pasillos del Parque Independencia y pueda devolverle la competitividad al equipo, factor clave para revalorizar el patrimonio del club en un contexto de extrema vulnerabilidad.