Newell’s vive una de las situaciones más angustiantes de su historia. Después de varias décadas, los hinchas “leprosos” sienten que realmente está en riesgo la permanencia del club en la máxima categoría del fútbol argentino. Y si conservan cierta serenidad a tres fechas del final del campeonato, tiene su fundamento en las debilidades de los rivales directos en esta dura pelea más que en la fortaleza propia. En esta recta final de pesadilla, Lucas Bernardi se vistió de piloto de tormentas y tomó el debilitado plantel que dejó el “Ogro” Fabbiani, para intentar en los últimos tres partidos rescatar a un equipo que viene de recibir trompada tras trompada, como boxeador que ha bajado la guardia y solo atina a esperar la piedad del campanazo final.
































