La clasificación comenzó bajo condiciones extremas en el Hungaroring, con 27 °C de temperatura ambiente, casi 50 °C sobre el asfalto y un viento que volvió a complicar a los pilotos. Ferrari sorprendió al enviar a Lewis Hamilton y Charles Leclerc con neumáticos medios, una decisión que evidenció la confianza del equipo y le permitió reservar juegos de blandos.




































