Rosario Central vivió un final de domingo a pura felicidad. En términos futbolísticos y anímicos, llenó todos los casilleros para terminar el fin de semana con una sonrisa de oreja a oreja.
El equipo rosarino se llevó del “Monumental” una victoria trabajada y muy festejada, que sirve para escalar en la tabla de un torneo que recién arranca y para empezar a vivir con ilusión los duelos de Copa Libertadores con Corinthians. Además, dejó al “Millonario” en llamas

Rosario Central vivió un final de domingo a pura felicidad. En términos futbolísticos y anímicos, llenó todos los casilleros para terminar el fin de semana con una sonrisa de oreja a oreja.
Como cada vez que se retira ganador del estadio "Monumental", algo que no ha sucedido tantas veces en toda la historia del profesionalismo, la satisfacción "canalla" es total.
El equipo dirigido por Jorge Almirón fue paciente e inteligente para aprovechar la singular crisis que atraviesa River y le ganó 1 a 0, con un gran trabajo de su arquero y de toda su defensa, y con la inteligencia de Ángel Di María para manejar los hilos del ataque "auriazul". Una victoria que llena el tanque de Central con el combustible necesario para encarar todo lo que viene.
Central fue a jugar a la cancha de River sabiendo que el rival estaba en una situación caótica, pocas veces vista en su gloriosa historia, con jugadores por los que la dirigencia pagó millones de dólares y hoy están separados -los del "container", como se los llama por el lugar en el que entrenan-, un equipo que venía de cuatro derrotas consecutivas y jugando muy mal, un técnico cuestionado y una dirigencia a la que se le cae el dinero de los bolsillos pero a la vez hace todo lo posible para que los hinchas terminen los partidos cantando "que se vayan todos".
En medio de ese clima hostil para el local, el conjunto dirigido por Jorge Almirón fue paciente para esperar sus oportunidades, combativo para imponer presencia en la mitad de la cancha y fuerte cuando tuvo que refugiarse cerca de su arquero Jeremías Ledesma, que fue una de las figuras con al menos tres tapadas memorables -una de ellas inolvidable, con las piernas ante un remate de Lucas Beltrán-.
Central ya había avisado con un gol marcado por Enzo Copetti tras una gran combinación con Di María, que el VAR invalidó por una posición adelantada muy fina del delantero "canalla", que a simple vista no se vio. Un rato después, Jaminton Campaz desbordó por izquierda y lanzó un centro venenoso, que el defensor Nicolás Otamendi, en su desesperado intento de evitar la llegada del pibe Cantizano por atrás, mandó la pelota al fondo de su arco. Otra muestra de que a River no le sale nada bien en este momento de crisis que atraviesa.
En lo que quedaba del primer tiempo y en casi toda la segunda etapa, River intentó atropellar a Central con más ímpetu que fútbol. El equipo de Eduardo Coudet tuvo sus chances, algunas de ellas muy claras, pero chocó contra la seguridad de los centrales Ovando y Ávila y del arquero Ledesma.
Y cada vez que pudo salió de contra, sobre todo con la velocidad y la habilidad de Cantizano, que estuvo a punto de hacer un gol "maradoneano" sobre el final del encuentro, gambeteando a toda la defensa de River y motivando la sonrisa asombrada de Di María, que a esa altura ya estaba en el banco.
Los últimos minutos fueron de sufrimiento para el "Canalla", ya que Emanuel Coronel vio la tarjeta roja por una insólita falta sobre un futbolista local cuando la pelota ya había salido de la cancha.
Esos últimos minutos de angustia acrecentaron el festejo final, en medio de los insultos y de los silbidos de los hinchas "millonarios", que vieron cómo su equipo consumó la quinta caída consecutiva, algo que no ocurría en River desde 1911. Hubo que recurrir a los libros de historia para encontrar un antecedente tan lastimoso para los de Núñez.
Almirón, que venía de varios cachetazos en esa cancha, celebró el triunfo de manera especial: "El equipo hizo mérito para ganarlo. Es normal que el rival se te venga con mucha gente y jerarquía en su cancha, pero defendimos muy bien y tuvimos nuestras situaciones de contragolpe", analizó el DT "canalla".
"Necesitábamos ganar en esta cancha, que es muy difícil. El equipo lo hizo con mucha hombría cuando intentó jugar y, cuando no se pudo, defendió muy bien", agregó.
De cara a los próximos partidos frente a Aldosivi y el posterior cruce de Copa Libertadores ante Corinthians, Almirón fue claro respecto a la posibilidad de guardar titulares: "No creo que sea necesario guardar jugadores. Recién empieza el torneo y lo mejor es que sigan agarrando ritmo de juego".





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