Y agregó: "Algunos pueden decir que si con el nivel que tuvimos en el Mundial fuimos subcampeones, si subimos un escalón seremos campeones olímpicos, pero no siempre pasa eso. Podemos jugar mejor que en China 2019 y no conseguir los resultados que obtuvimos ahí o al revés: jugar peor y volver a estar en la final. Lo que buscamos es ser mejores. Si estábamos orgullosos de nuestro bloque alto defensivo y cómo presionamos el balón, intentaremos hacerlo mejor. Si estamos felices por cómo corrimos el campo y usamos la regla de los primeros 7 segundos en los que intentamos anotar (fuimos el equipo que más puntos convirtió de ataque rápido y ataque secundario en el Mundial), también superarnos. Los rivales conocen nuestras virtudes y van a prepararse más que antes. Debemos abrazar más nuestra identidad. Pero, aunque hagamos todo eso, podemos perder. Y aún sin hacerlo demasiado bien, podemos ganar. Entonces, ponernos un resultado como objetivo sería contaminar el camino. Tenemos clarísimo que ganar o perder no depende solo de nosotros. Ojalá fuera así, porque seríamos campeones del mundo: somos serios, nos entrenamos, tenemos compromiso, estamos en una ciudad atractiva como Las Vegas y sin embargo trabajamos todo el día. En definitiva, nos comportamos como un equipo de alto rendimiento. Lo que sí depende de nosotros es el juego y ahí no podemos fallar".